lunes, 22 de julio de 2013

IMPUESTO A LOS GRANOS: triunfo de la cigarra sobre la hormiga.

Todos conocemos el cuento de la cigarra y la hormiga, donde la cigarra cantaba y cantaba mientras que la hormiga trabajaba, luego la cigarra está en aprietos cuando llega el invierno. Metafóricamente hablando, las cigarras están preocupadas con la llegada del invierno y necesitan tomar una actitud para que la farra prosiga y nadie les obligue a trabajar, o las circunstancias les obliguen a moverse.
Es obvio que se fijaran en uno de los sectores de mayor bonanza y crecimiento del país, aún más en tiempos en que la persecución al que no es miserable está de moda. Eres rico, trabajaste toda tu vida y puedes darle confort a tu familia o tu familia es pudiente por que tus antepasados pusieron las manos a la obra y automáticamente eres víctima de persecución, existe una verdadera exaltación a la pobreza, pero que es lo que queremos? la pobreza solo es beneficiosa a los perversos que llegan al poder y a toda costa quieren continuar allí indefinidamente aunque para eso tengan que echar mano de cualquier artimaña.
Los argumentos que utilizan los parlamentarios y gran parte de la opinión pública (mal informada por la prensa tendenciosa) para justificar la imposición injusta del pago de 10% de toda producción de granos exportados son varios, todos sofismas que buscan alienar al pueblo para que puedan acceder a esos recursos y de paso manchar la imagen de centenas de miles de trabajadores del campo.
Uno de ellos que estuvo en boca de un Senador nacional es la tan hablada "justicia social". La justicia social es nada más una invención de los haraganes para sacarle los recursos a las personas que tuvieron éxito financiero en la vida, más de uno dirá "no, pero muchos lo hicieron por métodos ilícitos"; seguramente habrán de estos, pero todos son inocentes hasta que se pruebe lo contrario y al que no obtuvo sus bienes de acuerdo a las leyes que rigen a todos o aún peor robando o aprovechándose de sus semejantes, que se investigue para que esta persona devuelva lo que no le pertenece, pero esto no puede ser argumento para someter miles de trabajadores y empresarios que son protagonistas del progreso del país a una decisión arbitraria solo por su condición social.
Justicia significa darle a cada uno lo que merece, al que trabajó al que tuvo la inteligencia de lícitamente obtener los bienes que disfrute de ellos y si puede comprar un auto nuevo, pues aplausos! que es la actitud de los nobles, no envidia y articulaciones para buscar una forma de aprovecharse del progreso del semejante. Por otro lado el inútil que no hace más que crear problema debe ser víctima de su propia falta de voluntad para sobresalir y que sea consciente de que no puede esperar a que todo venga de arriba.
Otro de los argumentos para el impuesto a los granos exportados que he leído y escuchado por los medios, es la supuesta degradación de los suelos. No existe ni la más mínima verdad en esta suposición, las fertilidad natural de los suelos de las regiones productoras del Paraguay, me refiero a los cultivos extensivos de exportación, JAMÁS arrojarían los niveles de rendimiento obtenidos en esos campos, en primer lugar no se cosecharía lo que se cosecha y en segundo lugar, sólo se mantendrían los niveles actuales de producción por uno o dos años más para luego disminuir drásticamente la producción hasta el punto en que ni para nuestro consumo podamos producir.
Si hoy se cosecha lo que se cosecha en Paraguay es gracias a la constante inversión de los productores en tecnología y al creciente uso de fertilizantes y correctivos de suelo estimulada por la libertad de exportación directa sin el nefasto efecto de desestimulo causado por los impuestos en cualquier sector. Que dicho sea de paso entre insumos y fertilizantes se generan centenas de millones de dólares en IVA que van directo a las arcas del estado.
En conclusión, si quieren matar al sector agrícola paraguayo, motor del avance del país sigan con esta clase de proyectos sin fundamento alguno al ejemplo de lo que pasa en Argentina, que de proveedores mundiales de trigo, ahora tienen que importar trigo Uruguayo para cubrir sus propias necesidades y es muy probable que estos bandidos del gobierno echen la culpa a los productores por la suba del coquito, este es solo un ejemplo de lo que puede pasar con leyes injustas como esta.